MARTES, 22 DE MAYO DE 2012
Desde la creación de la Constitución Nacional, los respectivos gobiernos hasta la fecha, han creído que al ganar las elecciones, el pueblo les daba un cheque en blanco para hacer lo que quisieran, pero hay algo que obviaron, que es la mismísima Constitución Nacional.
Esta constitución reglamenta y limita los poderes del Poder Ejecutivo, con respecto a los otros dos poderes, el Legislativo y el Judicial
Hemos leído en la historia Argentina y vivido en los últimos 50 a 60 años, la desmesura de nuestros políticos que han accedido a la Presidencia.
Jamás han respetado la constitución y siempre se han metido con los otros poderes, pero lo que es peor, es que nada hemos hecho para que eso no sucediera, Los Argentinos tenemos la mala costumbre de votar a un candidato “X “ para luego dejar que haga todo lo que quiera, inclusive que haga cosas por nosotros los ciudadanos, nos desentendemos por todo pensando que nuestro presidente nos representará en todo.
Pero nada de eso pasó ni pasará, debemos exigirle a los gobiernos que respeten la Carta Magna, muy pocos Argentinos han leído nuestra constitución, esta limita su accionar y prohíbe que un presidente te inmiscuya en otros poderes, los cuales están consagrados en ella y son independientes unos de otros, son las tres patas de la democracia, pero sin la independencia de estos, la democracia se acota y solamente se hace lo que quiere el ejecutivo, algo que está prohibido.
El ejecutivo debe ejecutar tareas de convivencia entre los habitantes del país, llevar un plan de gobierno donde se lleven a cabo políticas económicas y sociales para el bienestar del pueblo y tener planes a largo plazo, en Política Exterior profundizando lazos con países de la región y del exterior, para agilizar el intercambio.
El Poder Legislativo, debe proveer leyes a favor del pueblo y nunca en contra de ellos, votar leyes a conciencia y certidumbre sin dejar que otros poderes influyan en su votación.
El Poder Judicial, debe dictar justicia para todos, porque todos somos iguales ante la ley, que nadie tenga preferencias ni fueros.
El día que entendamos nuestros derechos, seremos libres y soberanos, mientras tanto seguiremos siendo presos de nuestra propia desidia.
Autor : José Hoffmann.-
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